Todo para la pareja

Anécdotas: Conquistas de Año Nuevo

Para los solteros, la fiesta de fin de año puede ser la oportunidad mágica para conocer a alguien y tal vez lograr algo más que una amistad. La euforia, la alegría y la desinhibición son los factores claves que ayudarán a que estos affaires se produzcan. He aquí las pruebas de ello.

*María Eugenia, 28 años.
El Año Nuevo del 2000 fue sumamente especial para mí. Luego de seis meses de pololeo, mi pareja me invitó a celebrar en la casa de su familia la fiesta de año nuevo, a lo que yo accedí encantada. Cenamos muy rico y antes de que dieran las doce nos fuimos hasta la Rotonda Atenas para ver los fuegos artificiales. Llevamos una botella de champaña y copas de cristal. Nos abrazamos, nos deseamos lo mejor, abrimos la botella y celebramos… En eso estábamos, cuando rodeados de cientos de personas, saca de su bolsillo una cajita, se arrodilla y me pide matrimonio… Fue lejos lo más emocionante que he vivido. La gente estaba sorprendidísima y empezó a corear que respondiera. Yo lloraba a mares, así que lo besé y abracé sin poder siquiera decirle que aceptaba. Después de mucho celebrar, nos fuimos a la casa para contarles a todos la buena nueva… Bailamos como nunca y fue una noche que nunca olvidaré.

*Angélica, 31 años.
Hace como tres años me disponía a pasar el peor Año Nuevo luego que mi pololo me había pateado. Así que mis amigas me instaron a que nos fuéramos de carrete largo y terminamos bailando en una discoteque de Las Condes con unos amigos de una de ellas. Entre ellos había uno que era espectacular, moreno, musculoso y muy sexy; el que me encaletaron. Así que bailamos y bailamos… Pero el gallo era un fresco y muy descortés, que no paraba de tirarse. Me tenía ahogada de tanto acoso y no era capaz ni de ofrecerme un vaso de agua. Me enojé tanto con él, que tuve que salir de la discotheque y esperar a mis amigas sentada en el capó del auto hasta las 6 de la mañana, porque ni les pude avisar que me iba. El gallo me arruinó la noche de Año Nuevo. Era un apestoso.

*Soledad, 24 años.
El año pasado un amigo del grupo pasaba por una terrible depresión que lo tenía muy negativo. Por eso decidimos con mis amigos armar una fiesta en casa de uno de ellos para celebrar el Año Nuevo y subirle así el ánimo. Pero fue peor, porque se llevó toda la noche hablando del tema que lo tenía mal, se agarró con uno del grupo por decirle que no se bajoneara en esa fecha y terminó llorando en la mesa, tomado hasta decir basta. Por eso, a la una de la mañana yo ya estaba en mi casa poniéndome el pijama. Y eso que mi amigo me gustaba.

*Rodrigo, 27 años.
Cuando estaba en el colegio me encantaba una mina de un curso más arriba, pero ella nunca me pescó. Diez años más tarde nos encontramos en una fiesta de amigos una noche de Año Nuevo y comenzamos a conversar sin que ella se diera cuenta que era de su mismo colegio. Atinamos y tuvimos una noche muy especial. Al día siguiente le dije que siempre había estado enamorado de ella, desde que era chico en el colegio y la mina quedó para dentro. Se despidió, se fue y no recibió mis llamadas. Nunca más supe de ella.
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Karen Uribarri, autora de "Manual de Sexo a la Chilena" y del libro "Inteligencia Sexual - El instinto no basta". Sex Coach y de Parejas certificada. Terapeuta y Consejera Sexual. Periodista. SexBlogger. IG: @karenuribarrig Fb: @karenuribarrig

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