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Cómo prepararse para una cita a ciegas

images7JH6LA0OLa mayoría de las personas ha tenido alguna vez en su vida un encuentro con un desconocido y algunos, incluso, pese a haber tenido malas experiencias en ese tema, se arriesgaron a una segunda oportunidad para superar la mala racha. Pero, ¿qué pasa si así conoces al hombre de tu vida? Aquí las indicaciones para no ahogar la cita.

 

Estás sola hace algunos meses y tus amigos ya se han empezado a poner nerviosos. Sienten que tienen la responsabilidad de sacarte de casa y deciden presentarte al ‘mejor partido’ que se les ocurre. Entonces, arman una cita a ciegas en la que te aseguran conocerás a un hombre increíble que te cambiará el mundo. Aceptas no muy convencida y con mucho temor a equivocarte, pero ya es tarde, estás dentro del juego. Media hora antes del encuentro, te duele el estómago, te tiritan las manos y lo único que quieres es renunciar a la cita, pero no puedes, porque ni sabes cómo ubicarlo. Sólo quedaste en ir vestida de color rojo y él con un sweater azul. Ambos se esperarían en la puerta del pub a las 10 de la noche en punto por no más de 10 minutos. Pero… “¿y si llego de otro color para saber cómo es primero?”, “¿y si me encuentra muy fea?”, “¿y si no es como dijo?”, ¿y si cometo un error?”, pensarás. Bueno, te damos a continuación una serie de consejos que te ayudarán a enfrentar la situación de la mejor forma, con grandes dividendos para ti y algunas historias que pueden alentarte o no.
1.- Relájate.

Esta es la principal premisa, porque si no lo haces te predispondrás a que todo saldrá mal. Tómalo como una salida más y por lo mismo, piensa que puede ser una desilusión, pero también el premio mayor. Además, ¿qué puedes perder con probar? Tal vez resulte ser alguien agradable.

2.- Diviértete.

No vayas con la intención de encontrar un marido o al novio que necesitabas. Sólo piensa en pasarlo bien y divertirte sin compromisos. Así que olvida tantas preguntas, tanta examinación, porque harás que la noche se vuelva intimidante en vez de entretenida.

3.- Desprejuíciate.

Recuerda que todos somos distintos y por eso opinamos de maneras diferentes. Por eso, muéstrate suelta y segura, pero no descalifiques al otro si no piensa como tú. De esta manera evitarás que se generen roces o discusiones innecesarias que volverán tensa la noche. La tolerancia muchas veces es la mejor cualidad en una cita como esta.

 

4.- Tómalo con humor.

Asiste al encuentro con la mente abierta a citarte con una persona que puede no ser de tu agrado. Pero si es así, no te deprimas y muy por el contrario, ríete de la situación. Tómalo como una anécdota y prueba otra vez.

5.- Propón una cita rápida.

Lo mejor para este tipo de encuentros es hacerlo en un lugar sencillo y donde el encuentro sea rápido. Es decir, pídele que se encuentren a almorzar, a tomar un café o a un happy hour, por ejemplo. Mientras menos tiempo sientas que ‘debes’ estar junto al otro, menos será la tensión.

6.- Haz lo que te dicta tu corazón.

Es decir, si sientes que no puedes estar ni un segundo más al lado de ese tipo, mejor párate y con educación termina la cita tan pronto como puedas y con una buena excusa… pero convincente. O mejor aún, dile la verdad. Dile que pasaste un rato agradable, pero que piensas que realmente no están hechos el uno para el otro.

 

7.- Y si no quieres estar a solas, dile que salgan en grupo.

Obvio. Si el tema realmente te complica. Bueno, dile que salgan en grupo y asunto resuelto. Así si te aburres con él, por último conversas con tu amiga y listo.

 

“Siempre hay una posibilidad”

Sandra estaba soltera hace unos seis meses, cuando acompañó a una amiga a encontrarse con su novio. Ella le dijo que ahí le presentaría al amigo que también estaba solo como ella. Llegaron al lugar y entre ellos no salió palabra algunos. Estaban nerviosos. “Hasta que mi amiga se paró a bailar con su pololo y me vi obligada a conversar con él. Fue en ese minuto que se encendió una chispa entre nosotros y no paramos de conversar y reír durante toda la noche. Si incluso mi amiga y su pololo se fueron, y fue mi nuevo amigo quien me llevó a casa. Salimos un par de semanas, luego pololeamos seis meses y hoy volvimos a ser amigos. Por eso pienso que siempre hay una posibilidad de encontrar a una persona especial en las citas a ciegas”, afirma Sandra.
”Y logré arrancar”

 

Nicolás no tuvo la misma suerte de Sandra en una de sus citas a ciegas, aunque luego de esta decepción probó muchas veces más, hasta que funcionó. ”Yo tenía como 19 o 20 años. Tenía un amigo que conocí a través de un amigo del colegio, con el que empecé a carretear (con él y su grupo de amigos). Él estaba saliendo con una mina, como andando, pero el papá de la mina era súper estricto, y la cuidaba mucho, no le daba permisos hasta tarde, a menos que la hermana la acompañara. Entonces mi amigo me llamó para que saliéramos con un grupo. Íbamos a la Cassamilá, y la idea era que él salía con su andante y yo salía con la hermana, y nos juntábamos con su grupo de amigos allá.

Era verano (fines de enero), y yo me había quedado una semana cuidando la casa de un tío que estaba de vacaciones. Quedamos en que mi amigo me pasaba a buscar a la casa que estaba cuidando, con la niña y la hermana. Llegaron como a las 10 de la noche a buscarme y, como era muy temprano para salir todavía, pasaron y nos tomamos unos tragos. A todo esto, la hermana, que se suponía era mi cita, era ¡muy mala! ¡Era muy, pero muy mala! El tema es que la mina se puso medio cariñosa, y me hablaba y me hablaba y me hablaba…

Yo estaba hasta medio angustiado, pero finalmente salí con ellos. Llegamos a la Cassamilá, ubicamos una mesita y nos pedimos unos tragos. A los 5 minutos mi amigo y su andante fueron a bailar, pero la hermana no quiso y nos quedamos sentados… Empezó a ponerse cargante, demasiado cariñosita, hasta que se empezó a tira al dulce. Yo caché que la cosa se estaba empezando a poner difícil y le insistí en que fuéramos a bailar. Finalmente accedió, pero en la pista fue lo mismo. Insistía en acercarse mucho, tomarme de las manos, tratar de abrazarme… y con tan mala suerte que justo ponen un lento. Ahí pensé que moría. Aguanté bien el primero, pero termina y viene otro lento…

Entonces me acordé de algo (era la época en que nadie tenía celulares, a lo más bíper): Yo tenía en mi bolsillo el control remoto del portón, y entonces le dije: “¡chuta! me está sonando el bíper. Voy a ver qué pasó… Es que soy bombero y siempre me llaman al bíper cuando hay incendio…”. La mina se preocupó, pero compró la ‘chiva’, y logré arrancar. Salí de la discotheque, me tomé un taxi y me fui a la casa haciéndome el gil. Obviamente al día siguiente llamé a mi amigo y lo empapelé a garabatos por desleal, porque una cosa es que él tuviera problemas para salir con la mina, ¡pero no puede tirar a un amigo de esa forma al sacrificio!”, confiesa Nicolás.

Karen Uribarri, autora de "Manual de Sexo a la Chilena" y del libro "Inteligencia Sexual - El instinto no basta". Sex Coach y de Parejas certificada. Terapeuta y Consejera Sexual. Periodista. SexBlogger. IG: @karenuribarrig Fb: @karenuribarrig

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