De todo un poco (hot)

Conoce tu lado más oscuro para ser libre

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‘Uno no alcanza la iluminación fantaseando con la luz, sino haciendo consciente la oscuridad’

Carl Jung

 

Imagínate tu cerebro dividido en varias secciones, de las cuales una, ahí aislada, sea tu ‘sombra’. Hasta allá llegan todas aquellas cosas que queremos ocultar: malos recuerdos, cosas que no nos gustan de nosotros mismos, dolores, sufrimientos… Sin embargo, mientras más te empeñas en ocultar tu ‘sombra’, más fuerte se hace presente. Por ello, conocerla te hace más libre.

 

Cada vez que nos descubrimos pelando a alguien, enjuiciándolo. Cada vez que nos ponemos mal con una situación determinada que no tiene sentido ni mayor relevancia. Cada vez que nos pillamos haciendo o diciendo eso que hacían nuestros padres y que nosotros detestábamos que hicieran. Cada vez que nos esforzamos por no mostrar eso que nos molesta de nosotros mismos. Cada vez que nos mostramos agresivos. En cada una de esas situaciones está lo que C.G. Jung llamaba “la sombra”. Esto es, todo aspecto de la personalidad que quiero ocultar, que prefiero no mostrar, porque no me gusta o porque no la asumo como parte de mí. De esta manera, cuando estamos en relación con otra persona y aparece un aspecto de él que nos desagrada o nos produce un fuerte rechazo, estamos en presencia de una parte de nuestra sombra que ha sido proyectada sobre este individuo, éste es un mecanismo de defensa que utiliza nuestro aparato psíquico, para protegerse de este “lado” que no le gusta.

En este sentido, la ‘sombra’ entonces sería algo así como un espejo de nosotros mismos… pero de la parte oscura que no queremos ver. “La proyección es un mecanismo de defensa que utilizamos para poner afuera “sin conciencia” una parte de nuestra sombra. Por ejemplo, si a ti te molestan las personas impuntuales, lo más probable es que nunca te hayas permitido mostrar esta característica de ti en público y para tu mente es más sencillo proyectarlo en otros”, explica la psicóloga Rosita Olivares.

El problema es que echar en este saco todo lo que nos molesta, avergüenza o duele, no lo elimina de nuestras vidas. De allí la importancia de hacerse consciente de que existe esto y entender que el descubrirla y conocerla nos permitirá ser más libres y felices.

“La sombra no desaparece, se integra, o sea cuando eres consciente de cuál es el contenido de tu sombra te permite manejarlo y ver la parte positiva que tiene este aspecto que no te gusta, en relación al ejemplo anterior si te permites ser “impuntual” en alguna oportunidad, el lado positivo de esto es “soltar” andar más relajado. El integrar tu sombra se realiza a través de un proceso terapéutico profundo, no extenso, pero si profundo. Ya que mirar la sombra duele y uno requiere de alguien que te acompañe en este proceso, por eso recomiendo realizar esto junto a un terapeuta”, afirma Olivares.

Jung y la sombra

Pero para lograr develar la sombra en nuestro día a día, poder conocerla y poder así darle un ultimátum al control compulsivo que tiene sobre nosotros, es indispensable entender el fenómeno.

El concepto de la sombra se deriva de los hallazgos de Sigmund Freud y Carl G. Jung sobre los aspectos más luminosos y oscuros de la naturaleza humana. Así se habló del ‘lado oscuro del psiquismo’ para referirse a los ‘deseos no reconocidos y a los aspectos reprimidos de la personalidad’.

En 1917, en el ensayo “Sobre la psicología del inconsciente”, Jung se refirió a la sombra personal como el Otro en nosotros. “Entiendo por sombra el aspecto ‘negativo’ de la personalidad, la suma de todas aquellas cualidades desagradables que desearíamos ocultar, las funciones insuficientemente desarrolladas y el contenido del inconsciente personal”

Y en 1945 Jung definió a la sombra como lo que una persona no desea ser. Entonces, ésta podría ser la personalidad disidente de nosotros mismos. Y, así como muchos expertos lo afirman –incluyendo el mismo Jung- la psicoterapia compone un ritual de transformación que nos permite aproximar e integrar en la conciencia la personalidad de la sombra y liberar así la energía positiva de la vida se encuentra apresada en ella. Y es tan poderoso ese proceso, según las investigaciones de Jung, que afirma que el confrontar la sombra es finalmente un ‘secreto individual’ sólo comparable al de experimentar a Dios. Una experiencia que puede transformar la vida de una persona.

Sombras grandes, sombras chicas

En una visión práctica de lo que expone Jung es que entonces podrían existir algunas personas que acumulan más cosas en este saco que otros. “Más que indicar cuál es la cantidad de acumulación en la sombra, te podría decir que la rigidez da un indicador de la sombra, porque mientras más rígido te encuentres en tu forma de vivir,  estás dejando afuera otras opciones. Por ende se reprime en mayor cantidad, la flexibilidad y vulnerabilidad son características que ayudan a que emerja el contenido de la sombra”, advierte la sicóloga Rosita Olivares.

Lo importante es comprender que lo que se encuentra allí no es intrínsecamente positivo ni negativo, sino que simplemente es. Son aspectos rechazados, no integrados (ya sea por algún antecedente de tu familia, situación  complicada en la infancia o ideas irracionales que vienen desde el exterior que refuerzan la represión de estas características) y que alojamos ahí para seguir funcionando. De allí que cuando vivimos una situación dolorosa, con el tiempo casi no nos acordamos de los detalles, lo bloqueamos.

Iluminar la sombra

La mayoría de los seres humanos va por la vida sin cuestionarse más allá de su existencia y, por lo mismo, no considera necesario conectarse con su mundo interior para conocerse y provocar así un crecimiento personal. Y quizás varios lleguen a esta instancia después de haber vivido alguna crisis (separación, muerte de algún cercano, crisis de la edad…) que los movilizó y provocó este cambio.

Sin embargo, el trabajo de conocimiento personal puede ser altamente satisfactorio y en este camino, el iluminar la sombra resulta ser esencial. “La sombra se puede iluminar cuando me permito verla, mirarla, escucharla y conocerla, es decir, cuando me siento y digo: ‘sí, esto tiene que ver conmigo’”, cuenta Olivares. Y es que esto nos hará absolutamente más felices y libres, pues dejo de luchar conmigo, me acepto y me respeto. En ese momento es que logro integrarme y movilizarme como un todo. Es ahí cuando siento la complitud que permitirá no buscar fuera ‘algo’ que me llene.

“Siento que recuperar estos aspectos negados de nosotros forman parte de un proceso de desarrollo personal, que puede ser doloroso, porque por un motivo importante fueron bloqueados por nuestro inconsciente, por lo tanto tomar conciencia de esto e integrarlo a mi cotidianidad, me devuelve un “trocito” que quizás ni pensaba que tenía. Entonces aparece el valor y confianza en mí, porque sé quién soy y eso me libera de la “cáscara” de las viejas creencias que tenía de mi persona. Pero insisto es necesario hacer este proceso acompañado porque se necesita de contención y apoyo. La vía que sugiero es un proceso terapéutico”, concluye Olivares.

Karen Uribarri, autora de "Manual de Sexo a la Chilena" y del libro "Inteligencia Sexual - El instinto no basta". Sex Coach y de Parejas certificada. Terapeuta y Consejera Sexual. Periodista. SexBlogger. IG: @karenuribarrig Fb: @karenuribarrig

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