Lo que explota el deseo

El deseo requiere de distancia

Por años se ha creído que el sexo es espontáneo, que no requiere de contexto ni de algunos elementos; sino que es sorpresivo, de película. Entonces, cuando las relaciones ya se estabilizan, muchos no entienden por qué las ganas de sexo disminuyen y les cuesta tanto comenzar una sesión de sexo.
Lo cierto es que el deseo se trabaja y que la convivencia tiende a aplastarla. Porque hacer pareja, para muchos, es abandonar las vidas individuales y convertirse en uno. El otro es tomado como propiedad y es requisito respirar el mismo aire. Y es ‘ese mismo aire’ el que ahoga el fuego.
Se desea lo que no se tiene, lo que se ve a distancia, lo que respira por si solo y no es una extensión de mi propio ser. Y no se trata de que tengan vidas de solteros ni se distancien, sino que se trata de cultivar (ambos) su jardín secreto, su espacio, su vida social y sus intereses. Abandonemos el control excesivo por el otro y no actuemos por temor a que se vaya a enojar. La fidelidad por miedo a ser descubierto no es fidelidad, solo es opresión. Entonces no tienes nada que perder.
Permítanse tener actividades a parte y tengan también algunas en conjunto. El equilibrio es clave en toda relación sana y, también, en la vida misma.
Paralelamente, te invito a trabajar en el formato de sus encuentros, poniendo más tiempo y énfasis en algunos detalles que potenciarán el disfrute y fomentarán el autoconocimiento:
*La autoexploración. El saber qué áreas son más sensibles que otras, qué cosas provocan mayor placer y descubrir el propio ritmo, ayudarán a mejorar esa área de la vida.
*Utilizar las fantasías. Aprender a utilizarlas dentro de la relación ayudará a potenciar el goce. Para ello existen muchas películas, libros y revistas que pueden ayudarles.
*Prolongar el tiempo de estimulación o elegir postergar la penetración y priorizando una espectacular sesión sólo de cariños y sensualidad.
Si notas que alguno ha sufrido baja de deseo por tiempo prolongado, lleva el tema lejos de la cama y convérsalo con sinceridad. Puede que el tema provoque roces en un comienzo, pero acude a la ternura y la confianza, para calmar las aguas. Una vez planteado el tema, y si consideran que necesitan ayuda, recurran a un especialista que descubra la verdadera razón de esta baja de libido y desarrolle una terapia adecuada para el afectado y su pareja. Todo tiene solución.

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