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El sexo está sobrevalorado

Los checks y metas por cumplir también llegaron a la cama. Hoy por hoy, las parejas se sumen en un régimen de actividades para lograr los mandatos estipulados por una sociedad hipersexualizada, que le ha quitado tanto encanto al sexo natural del que estábamos acostumbrados. ¿Qué opinas tú?

“El sexo está sobrevalorado”, reza en unas de las citas célebres de Clint Eastwood. Todo gira entorno a estadísticas, números de orgasmos, cantidad de encuentros sexuales por semana, normalidad y anormalidad y hasta centímetros de tamaño. El sexo se ha convertido en la base evidente o subliminal de todo, desde la publicidad hasta de cómo se evalúan las relaciones de pareja. Y cuando me refiero al sexo, hablo esencialmente del coito. Porque en esta sobrevaloración, el sexo es coito céntrico y el rito de la seducción y de las largas sesiones de caricias también se acortaron con el paso de los años.

Pero no lo dice solamente Eastwood, sino que también un libro recientemente publicado en Nueva York, el que se tituló como “The Sex Myth”. «Mis preocupaciones eran producto de una cultura que nos dice que debemos ser sexy, sexualmente activas y hábiles en la cama, y que la verdad de quienes somos se encuentra en nuestra vida sexual», señaló.

The Sex Myth es el resultado de una investigación acerca de la vida sexual de su generación, los famosos Millennials (nacidos entre comienzos de los 80 y mediados de los 90). Para este estudio, la investigadora entrevistó a más de 200 personas y realizó una laboriosa revisión de la bibliografía especializada, lo que la ayudó a concluir lo que Hills identifica como «mitos centrales en torno de la sexualidad de Occidente». El primero de ellos es la imagen de una sociedad hipersexualidad, tal cual la pintan los medios. Y en segundo lugar está el valor emocional del que está investido el sexo: “la creencia de que es la más especial y significativa fuente de emociones y del placer más perfecto que cualquier otra actividad humana”, dice.

Ahora bien, esta hipersexualidad también ha pintado de suposiciones y de la sensación de que el jardín del vecino siempre es más verde. Así lo confirma un estudio realizado por el sociólogo Michael Kimmel, en el que descubrió que la gran mayoría de sus entrevistados universitarios creían que el 80% de sus compañeros tenían sexo todos los fines de semana. Una cifra muy distinta a la realidad, ya que sólo entre el 5 y el 10% de los universitarios tienen encuentros sexuales los sábados y domingo, según muestra el estudio Online College Social Life Survey, realizado sobre 24.000 estudiantes universitarios en los Estados Unidos.

En definitiva, las personas no tienen tanto sexo como dicen a sus amigos ni como aseguran las encuestas. Y el problema surge ahí, porque con tanto número dando vuelta, las parejas se estresan por lograr ese mandato y si no lo alcanzan, creen tener un importante problema sexual. Cuando lo real es que el sexo una vez a la semana es suficiente para asegurar el bienestar de la pareja en materia sexual… Y si es menos que eso, tampoco es malo o anormal si es un acuerdo pactado por la pareja.

Sin embargo, el «deber ser» que plantea una sociedad que se presenta como hipersexualizada genera nuevos tabúes, ansiedades, dudas, estrés y vuelve el sexo como un acto obligatorio para preservar la relación. Y si se continúa en esa camino, probablemente se alejará cada vez más del acto placentero y natural que es.

Karen Uribarri

Karen Uribarri, autora de los libros "Manual de Sexo a la Chilena", "Inteligencia Sexual - El instinto no basta" y de "Sexo Libre... y Consciente". Sex Coach y de Parejas certificada. Terapeuta y Consejera Sexual. Periodista. SexBlogger.
IG: @karenuribarrig
Fb: @karenuribarrig

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